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Módulo 15 · Disciplina, reglas y valores

Cuando la crianza permisiva de la otra casa te preocupa

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

Todas las edades8 min de lectura
Cuando la crianza permisiva de la otra casa te preocupa

Cuando la crianza permisiva de la otra casa te preocupa

Módulo 15 · Disciplina, reglas y valores · Artículo 11 · Wave 3 · todas las edades


Casi todo este módulo te ha dicho, de una forma u otra, que te relajes. Que tener reglas distintas está bien. Que los niños se adaptan a cada casa. Que sostengas la tuya y dejes que la otra sea como es. Esa guía es la correcta para la gran mayoría de las situaciones. Este artículo es para el grupo más chico de casos en los que la preocupación no termina de acomodarse, donde la flexibilidad de la otra casa empezó a sentirse como si quizá estuviera pasándose a algo que de verdad le está fallando a tu peque, y estás tratando de averiguar si te estás haciendo bolas o si deberías actuar.

Esto es genuinamente difícil de juzgar desde afuera, y lo que está en juego jala para los dos lados. Si actúas ante cada diferencia, te conviertes en la casa controladora que mete a tu peque en un conflicto interminable por nada. Si no actúas ante un problema real, tu peque se queda sin protección. Leer bien la situación importa.

Si te preocupa que tu peque esté de verdad en riesgo o descuidado en su otra casa, este artículo es un punto de partida para pensarlo, pero no sustituye la ayuda profesional. Un servicio de protección a la infancia o una persona profesional de la familia, donde tú vives, puede ayudarte a entender lo que estás viendo y qué hacer. El resto de este artículo trata de la situación mucho más común, donde la pregunta es real pero la respuesta casi siempre es tolerar.

La línea que importa: incomodidad o daño

Casi todo en este módulo se apoya en una distinción, y aquí carga más peso que nunca. La línea entre la incomodidad y el daño.

La incomodidad es que en la otra casa críen de un modo en que tú no lo harías. Más flexibles de lo que tú serías. Horas de dormir más sueltas, más pantalla, menos quehaceres, menos estructura, más consentimiento. Roza con tus estándares, a veces fuerte. Pero tu peque está bien en lo esencial. Comido, seguro, querido, desarrollándose. Solo que lo crían de manera más suelta de lo que tú elegirías para las horas que pasa allá.

El daño es distinto en clase, no en grado. El daño es que el bienestar básico de tu peque esté en riesgo. Que no lo alimenten bien. Que no lo mantengan seguro. Que lo dejen de verdad sin supervisión de maneras peligrosas para su edad. Que ignoren sus necesidades de salud. Que su educación se venga abajo por la falta total de estructura. Que lo expongan a cosas que de verdad lo ponen en peligro. Esto no es una pregunta de más estricto contra más suelto. Es una pregunta de piso, y el piso es el mínimo de cuidado por debajo del cual un niño no está bien, sin importar el estilo de crianza.

La inmensa mayoría de lo que preocupa a las personas separadas sobre la flexibilidad de la otra casa es incomodidad, no daño. Cuando en la otra casa son blandos con la hora de dormir, las pantallas y las verduras, están criando distinto, y tu peque, en la gran mayoría de los casos, está bien. Lo permisivo es un estilo de crianza, no una forma de daño. Muchísimos adultos sanos crecieron con una crianza permisiva, o con una casa estricta y una flexible, que es justo la situación de dos casas en la que viven muchos de estos niños.

Así que la primera tarea, y la más difícil, es leer la situación con honestidad. Quítale a tu reacción la parte que es yo no lo haría así y pregúntate qué queda en realidad. ¿Tu peque de verdad no está bien, o está bien y nada más lo crían de manera más suelta de lo que a ti te gustaría en esas horas? Sé implacable contigo aquí, porque el costo de confundir la incomodidad con el daño es alto, y el de lo contrario también.

Cuando es incomodidad, que es lo más común

Si la lectura honesta es incomodidad, la guía es el resto de este módulo. Sostén bien la estructura de tu casa. Deja que la tuya sea el lugar con el ritmo, las expectativas, el soporte confiable. Los niños con una casa estructurada y una casa suelta por lo general reciben lo que necesitan de la estructurada y están bien con la flexibilidad de la otra.

Resiste el impulso de controlar la otra casa. No funciona, te hace ver como alguien controlador y mete a tu peque en un conflicto que le hace más daño que la flexibilidad misma. Un niño que vive entre tu estructura y la flexibilidad de la otra casa está viviendo una versión normal de la infancia, no una dañada.

Puedes, una vez, plantear una preocupación genuina por el canal de adultos, con calma y de forma concreta, centrada en tu peque. A veces cae bien y en la otra casa aprietan algo. Muchas veces no, y vuelves a sostener tu propia casa y a dejar que la otra sea la suya. Eso no es una derrota. Para las diferencias del nivel de la incomodidad, tolerarlas mientras tú llevas una casa firme es la respuesta correcta, aunque sea frustrante.

Cuando podría ser daño

Si tu lectura honesta es que esto quizá esté cruzando hacia el daño, esa es otra situación y se sale de este módulo.

Las señales de que estás en terreno de piso, y no en terreno de estilo, son concretas. Un niño al que no alimentan bien de manera regular. Un niño pequeño al que dejan solo o sin supervisión de maneras genuinamente peligrosas. Necesidades médicas que ignoran de un modo que pone en peligro a tu peque. Un ambiente de casa que de verdad no es seguro. Un niño que regresa asustado, o que describe cosas que apuntan a un peligro real. Estas no son cuestiones de más suelto contra más estricto. Son cuestiones de la seguridad de tu peque.

En estas situaciones, la guía de tolerar con calma de este módulo deja de aplicar, y tratar de manejarlo solo por el canal normal de la crianza compartida puede no ser suficiente. Este es el terreno del Módulo 17 (Cuando el papá o la mamá de tu peque no está bien), que aborda a la otra casa cuando de verdad no puede o no quiere dar un cuidado adecuado, y el terreno de la ayuda externa, las rutas de mediación y profesionales que cubre el Módulo 09 (Mediación y ayuda externa). Cuando hay una preocupación real de seguridad, la pregunta deja de ser cómo criar en común alrededor de una diferencia y pasa a ser cómo proteger a tu peque, que es otra pregunta con otra ayuda detrás.

Y para decirlo una vez más con todas sus letras, porque importa. Si crees que tu peque de verdad está en riesgo en su otra casa, esa no es una pregunta para cargar a solas ni para resolver con un artículo de crianza. Un servicio de protección a la infancia o una persona profesional de la familia, donde tú vives, puede ayudarte a entender lo que estás viendo y la forma correcta de actuar. En México puedes acudir a la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes a través del DIF, y si hay peligro inmediato, marca al 911. Buscar esa ayuda cuando la preocupación es real no es exagerar. Es lo responsable.

La dificultad honesta

Lo que hace difícil este artículo es que la línea entre la incomodidad y el daño no siempre es clara, y tus propios estándares, tu propia angustia y tus propios sentimientos sobre la otra casa distorsionan la lectura. Una persona enojada con la otra casa puede vivir con toda sinceridad una flexibilidad común y corriente como si fuera daño. Una persona que evita el conflicto puede convencerse de dejar pasar una preocupación real con tal de no enfrentarse. Los dos errores pasan, y los dos le cuestan a tu peque.

Lo que ayuda es buscar los hechos concretos y observables y separarlos de tu interpretación. No son tan irresponsables sino qué le está pasando específicamente a tu peque, y como resultado está bien o no está bien específicamente. Y donde de verdad no puedas distinguirlo, esa incertidumbre es en sí misma una razón para traer a alguien con más perspectiva, una persona profesional de la familia que te ayude a ver la situación con más claridad de la que tú puedes desde adentro de tu propia preocupación e historia.

La mayoría de las veces, la respuesta honesta será que es incomodidad, que tu peque está bien, y que el trabajo es sostener tu propia casa y tolerar que en la otra críen de manera más suelta de lo que a ti te gustaría. De vez en cuando será algo más, y entonces el trabajo es conseguirle a tu peque la protección y la ayuda que la situación de verdad pide. Distinguir esas dos cosas, con honestidad, es la tarea entera de este artículo.

La frase que te llevas

La crianza permisiva en la otra casa es, en la gran mayoría de los casos, una incomodidad para tolerar y no un daño ante el cual actuar, y tu peque está bien viviendo entre tu estructura y la flexibilidad de la otra casa. El trabajo es una lectura honesta que le quite la parte que es nada más yo no lo haría así, sostener bien tu propia casa y dejar que la diferencia genuina exista. Donde la lectura cruza de la incomodidad a una preocupación real por la seguridad o el cuidado básico de tu peque, la situación se sale de este módulo hacia el Módulo 17 y hacia la ayuda externa apropiada, incluido el apoyo profesional y de protección a la infancia cuando la preocupación es genuina.

La mayor parte de la flexibilidad es un estilo que toleras. El daño real es más raro, y cuando es real, tu peque te necesita actuando, no a solas, sino con la ayuda que existe justo para eso.

La mayor parte de lo que te preocupa es una casa más suelta, no una que esté fallando. Aprende a distinguirlo con honestidad, y consigue ayuda de verdad para las pocas veces en que es lo segundo.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.