La realidad de criar prácticamente sola
By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

La realidad de criar prácticamente sola
Módulo 17 · Cuando el papá o la mamá de tu peque no está bien · Artículo 12 · Wave 3 · todas las edades
Para algunas personas que leen este módulo, la verdad que está debajo de todas las situaciones concretas es simple y pesada: en los hechos, estás haciendo esto sola. En la otra casa hay alguien tan poco confiable, tan ausente, tan poco bien o tan fuera del panorama, que la crianza real, la que de verdad funciona, recae casi por completo en ti. En el papel quizá hay dos. En la práctica hay una persona cargando el trabajo, y esa persona eres tú.
Este es el texto que cierra el módulo, y es justo para esa realidad. No la de criar junto a alguien difícil, sino la de más allá, donde casi no hay crianza compartida, solo tú, sosteniéndola. Es un texto delicado, porque esta es una situación de verdad difícil que merece nombrarse con honestidad en lugar de adornarse, y porque quien la vive suele estar agotada, en duelo, y casi nunca le preguntan cómo va aguantando.
Si no estás a salvo en tu relación, o si te preocupa la seguridad de un niño, este artículo no es el lugar para empezar. Una línea de apoyo contra la violencia familiar puede acompañarte (en México, Vida sin Violencia, 800 108 4053, o el 911 si hay una emergencia). El resto de esta biblioteca va a seguir aquí cuando estés lista.
Nombrar la realidad con honestidad
Vamos a decirlo claro, porque el no decirlo es una carga en sí mismo. En los hechos estás criando sola, sin ser formalmente madre soltera, y esa es una situación particular y poco reconocida. Cargas con lo de todos los días, las decisiones, el trabajo emocional, la logística, la preocupación, sin una pareja de verdad en eso, y encima quizá estás manejando las complicaciones que vienen de la otra casa: lo impredecible, los desajustes, los pleitos. En ciertos sentidos es más pesado que ser madre soltera de manera directa, porque tienes toda la carga de criar sola más la fricción de alguien que está lo bastante presente como para complicar las cosas, pero no lo bastante presente como para de verdad compartir el trabajo.
Esto necesita reconocimiento, no que lo hagan chiquito. Mucho de lo que se aconseja, incluyendo partes de esta biblioteca, da por hecho que hay dos personas funcionando y repartiéndose el trabajo. Y si tu realidad es que lo haces básicamente sola, ese consejo puede sentirse como si describiera la vida de alguien más. Este texto es el reconocimiento de que algunas personas lo están cargando solas, de que hacerlo es de verdad pesado, y de que ese peso no es señal de que lo estés haciendo mal. Es el peso natural de cargar a solas lo que estaba hecho para compartirse.
Nombrarlo también te ayuda a dejar de esperar. Algunas personas en esta situación pasan años esperando a que en la otra casa den el paso, se vuelvan confiables, compartan la carga. Y esa espera por sí sola es agotadora, y no te deja construir del todo la vida que de verdad necesitas. Aceptar, donde sea cierto, que en los hechos tú eres la única que está criando, en lugar de esperar para siempre a una pareja que no va a llegar, puede doler y a la vez liberar, porque te deja dejar de poner tu esperanza en un vacío y empezar a construir alrededor de la realidad que sí tienes.
El duelo por la pareja en la crianza que no tienes
Debajo de la carga práctica suele haber un duelo que no se nombra: el duelo por la pareja en la crianza que quisieras tener y no tienes. No la relación de pareja, sino el compañero o la compañera en la crianza, la persona que se suponía iba a compartir esto, a ser el otro adulto confiable, a cargarlo contigo. Cuando esa persona no existe de ninguna manera funcional, hay una pérdida real ahí, aparte del fin de la relación.
Este duelo vale la pena nombrarlo porque, sin nombre, tiende a salir como enojo crónico, resentimiento, o una tristeza baja de fondo que le pone color a todo. Te imaginaste criar a tu peque con alguien dentro de la crianza, y en cambio lo haces sola mientras esa persona existe pero no aparece. Esa distancia, entre la pareja en la crianza que esperabas y la que tienes, es una pérdida de verdad, y vivir su duelo, bien, con tu propio apoyo, ayuda más que quedarte para siempre enojada en su orilla.
Vivir ese duelo también incluye hacerlo de parte de tu peque: por la madre o el padre que debería haber tenido y que, en los hechos, no tiene. Esa es una pena real, y está permitida. Sostenerla como duelo, algo que se llora y se acepta despacio, en lugar de como una furia permanente o un problema que puedes arreglar esforzándote más, es más sano y más sostenible. El lado para-ti de este trabajo es donde este duelo recibe la atención que merece, y este texto te lleva ahí a propósito, porque la pérdida que carga la persona que está en esta situación merece más que una mención al cierre.
Construir la Aldea alrededor del hueco
En lo práctico, criar prácticamente sola pide construir apoyo alrededor del hueco que deja quien no está, porque nadie está hecho para cargar de verdad sola toda la crianza de un hijo, y tú no tienes que hacerlo, ni siquiera sin una pareja que funcione en la crianza.
Aquí es donde la Aldea importa más que nunca. Esa red de apoyo alrededor de ti y de tu peque, familia, amistades, otros adultos de confianza, comunidad, puede llenar parte del hueco que deja quien está ausente, no reemplazando a esa persona, sino compartiendo la carga y rodeando a tu peque de adultos que lo quieren. Un niño con una madre o un padre entregado y una aldea fuerte de otros adultos cariñosos está lejos de la carencia; está sostenido por una comunidad, que de por sí es una manera rica y sana de crecer. Construir esa aldea, tender la mano a propósito hacia el apoyo que sí existe, es una de las cosas más importantes que puedes hacer, tanto para que tú aguantes a la larga como para la red de pertenencia de tu peque.
También significa aceptar ayuda, algo que a quien carga con todo le suele costar mucho trabajo, y usar los servicios de apoyo y los recursos que existen para quienes crían en situaciones exigentes. Estás cargando algo de verdad pesado, y aceptar ayuda con eso es sabiduría, no debilidad. El texto sobre la madre o el padre agotado, en el módulo de necesidades especiales (el Módulo 16, Necesidades especiales y neurodivergencia), habla de esto también, y su mensaje aplica aquí: que tú aguantes a la larga es parte de lo que tu peque depende, y dejarte apoyar es parte de cuidarlo a él.
La aldea también es parte de cómo un niño recibe lo que una sola persona no puede darle por sí sola, incluyendo, a veces, la experiencia de adultos confiables de distintos tipos, otros modelos a seguir, otras presencias estables. Quien está ausente deja un hueco, y aunque tú no puedas llenarlo todo por tu cuenta, una aldea fuerte puede asegurar que, de todos modos, a tu peque lo rodee gente confiable y cariñosa, que es buena parte de lo que necesita.
Una buena madre o un buen padre basta
Aquí está la verdad con la que vale la pena cerrar el módulo, y es lo más importante que este texto te puede decir: una sola persona buena, estable y amorosa basta para que un niño florezca. Un niño no necesita dos personas funcionando para crecer seguro, sano y bien. Necesita al menos una madre o un padre confiable, amoroso y atento, y donde lo tiene, puede florecer, aunque en la otra casa estén ausentes, sean poco confiables o no estén bien.
Esto importa enormemente para quien lo carga sola, porque el miedo que está debajo de tanto cansancio suele ser que una sola persona no basta, que el niño está condenado o dañado por la falla de la otra casa, que es imposible que tú alcances. Sí alcanzas. Lo que se sabe de esto es de verdad tranquilizador: los niños con una madre o un padre estable y amoroso, aun junto a una madre o un padre ausente o con problemas, salen adelante. Tu presencia firme, confiable y amorosa no es un premio de consolación ni la mitad de lo que tu peque necesita. Es, en sí misma, suficiente para darle lo que más le hace falta, que es un vínculo seguro con alguien con quien puede contar.
Esto no es para hacer chiquita la pérdida de la otra casa, que es real para tu peque y vale la pena vivir en duelo, ni para fingir que la carga en solitario no es pesada, porque lo es. Es para liberarte del miedo particular a que tu peque esté siendo defraudado porque solo hay una persona haciendo el trabajo. Hay una persona, y basta. El niño con una madre o un padre entregado que cría prácticamente solo y con una aldea cariñosa es un niño que puede florecer sin la menor duda, y tu entrega, tu confiabilidad, tu amor, son el cimiento que hace que eso sea verdad.
Así que, mientras este módulo cierra, llévate esto. Estás haciendo algo de verdad difícil, muchas veces sola, muchas veces agotada, muchas veces en duelo por una pareja en la crianza que no está. Y, al ser la única persona firme y amorosa con la que tu peque puede contar, le estás dando lo único más importante que necesita. Una sola persona buena basta, y esa persona eres tú.
La frase que te llevas
Criar prácticamente sola, cargar la crianza de verdad básicamente a solas mientras en la otra casa existen pero no la comparten en los hechos, merece nombrarse con honestidad en lugar de hacerse chiquito, y en ciertos sentidos es más pesado que ser madre soltera de manera directa. Trae consigo un duelo que muchas veces no se nombra, por la pareja en la crianza que quisieras tener y que tu peque debería haber tenido, que es más sano vivirlo en duelo que dejarlo como enojo crónico. Construir la Aldea alrededor del hueco, tender la mano hacia el apoyo y aceptar ayuda, te rodea a ti y a tu peque de los adultos cariñosos sin los que nadie está hecho para quedarse. Y la verdad que hay que sostener por encima de todo es que una sola persona buena, estable y amorosa basta para que un niño florezca, lo cual te libera del miedo a que tu peque esté siendo defraudado por el hecho de que solo haya una de ti, porque tu presencia firme y entregada es, en sí misma, el cimiento que tu peque necesita.
Estás cargando esto casi sola, y pesa, y tienes permiso de vivir el duelo por la pareja en la crianza que no tienes. Y bastas. Una sola persona entregada, sostenida por una aldea, es todo lo que tu peque más necesita, y esa persona eres tú.
Una sola persona buena basta para que un niño florezca. La estás cargando sola, y pesa, y tu amor firme y entregado es, por sí solo, el cimiento que tu peque necesita. Tú bastas.
Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.