Por qué presionar a tu pareja para que se quede la aleja todavía más
By the dip team · 3 min de lectura

Aquí hay una paradoja que agarra desprevenidas a las personas que aman, una y otra vez. Cuando sientes que tu pareja se aleja, lo más natural del mundo es aferrarte más fuerte. Y aferrarte más fuerte suele ser justo lo que afloja su agarre. Entre más te esfuerzas por retenerla, más la sientes irse.
Por qué la presión sale al revés
Hay una buena razón clínica para esto, y no tiene que ver con que tu pareja sea difícil. La presión sube las defensas, en casi todo el mundo. Cuando alguien que no está seguro sobre un matrimonio se siente perseguido, esa duda no se derrite. Se endurece, porque ahora quedarse se siente menos como una decisión y más como una trampa, y la gente se pone tensa frente a las trampas. Peor aún, perseguir sin parar poco a poco te convierte en algo que tu pareja tiene que manejar y resistir, en vez de alguien a quien podría elegir. La persecución que buscaba acercarla termina poniéndote en el papel de la presión de la que quiere escapar.
Cómo se ve presionar en realidad
Vale la pena reconocer las formas que toma esto de presionar, porque casi ninguna se siente como presión desde adentro. Se sienten como amor, o como luchar por tu familia. Buscarla para platicar cuando se ha quedado callada. Rogarle. Preguntarle, una y otra vez, en dónde estás parado. Vigilar sus estados de ánimo, su celular, su distancia. Las grandes conversaciones, ya entrada la noche, que no resuelven nada y los dejan a los dos en carne viva. Y la contabilidad silenciosa, esa cuenta que llevas de todo lo que haces y sacrificas, presentada como prueba de que debería quedarse. Todo eso nace de un lugar real. Y todo eso tiende a empujar hacia afuera.
Qué hacer con tus manos en lugar de eso
La alternativa no es dejar de querer. Es querer sin perseguir, que es mucho más difícil. Se ve como responder con calidez cuando tu pareja se acerca, y no ir tras ella cuando no lo hace. Se ve como hacer tu propio trabajo, a la vista, sobre tu propia parte en esto, sin narrarlo ni presentarlo como una razón por la que te debe algo. Se ve como mantener algo de estabilidad en tu propia vida en lugar de acomodar cada hora alrededor de su decisión. Nada de eso es frialdad. Hecho con honestidad, es lo contrario. Es volverte alguien hacia quien es más fácil regresar, en vez de un muro del que alguien se va alejando.
El detalle que lo vuelve real
Hay algo que tiene que decirse, porque esto puede agriarse y volverse una táctica. El espacio solo funciona cuando es de verdad. Si le das espacio a tu pareja como estrategia, una jugada astuta para que te extrañe y venga corriendo, lo va a sentir, porque el espacio actuado no es más que presión disfrazada. La idea no es manipularla para que vuelva. Es dejar de aferrarte de verdad, voltear de verdad hacia tu propia vida y tu propia parte, y dejarla elegir de verdad, incluida la posibilidad de que elija irse. Esa última parte es la que vuelve real el espacio, y el espacio real es el único que ayuda.
Una excepción que importa más que todo lo demás. Si le tienes miedo a tu pareja, si la dinámica tiene que ver con control o con daño y no con una distancia común y corriente, entonces nada de esto aplica, y "dale espacio" es el marco equivocado por completo. Eso es una situación de seguridad, y lo que pide es ayuda, no paciencia.
Lo más difícil de amar a alguien que se está alejando es que el agarre que se siente como amor suele ser justo lo que afloja el suyo. Abre las manos, de verdad, y le das lo único que alguna vez hace que regresar se sienta como una decisión.
Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.