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Módulo 18 · Vacaciones y actos escolares

Fiestas religiosas y culturales en dos casas

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

Todas las edades8 min de lectura
Fiestas religiosas y culturales en dos casas

Versión en inglés · traducción en preparación

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Fiestas religiosas y culturales en dos casas

Módulo 18 · Vacaciones y eventos escolares · Artículo 04 · Wave 2 · todas las edades


La gran fiesta religiosa o cultural que tu familia celebra es mucho más que un solo día. Es una temporada, una reunión, muchas veces varios días con toda la familia, comida especial, ceremonias que tienen que pasar a ciertas horas, parientes que viajan para llegar, toda una estructura de significado y de compromiso. Y ahora todo eso tiene que funcionar en dos casas. La pregunta de quién tiene a tu peque para la reunión grande, de cómo se cumplen las ceremonias cuando va y viene entre las dos casas, de cómo las dos familias extendidas alcanzan su tiempo, es de verdad más complicada que repartir un día festivo cualquiera.

Esta es la pieza estructural sobre fiestas religiosas y culturales, y se mantiene neutral a nivel global, porque las tradiciones específicas varían muchísimo y cada una merece su propia profundidad. Los principios de aquí aplican en todas las tradiciones; las texturas particulares de cada fiesta, las ceremonias específicas, los platillos y las costumbres de cada familia, se exploran en las piezas dedicadas a cada tradición. Lo que sigue es la estructura compartida que está debajo de todas ellas.

Sostener la neutralidad

Este artículo trata todas las tradiciones como igual de reales e importantes, y trata un enfoque laico o no practicante como igual de válido. Aquí ninguna fe se presenta como más correcta que otra, y practicar no se trata como algo superior a no practicar, ni al revés. Esta neutralidad no es esquivar el tema; es el único terreno desde el que un consejo puede servirle a cada lector, y le pone el ejemplo de equilibrio que protege a tu peque cuando se mueve entre dos casas que pueden vivir la fe de maneras distintas.

Así que cualquiera que sea tu tradición, o aunque no tengas una, esta guía trata tu fiesta y la de la otra casa, lo que tú practicas y lo que ahí se practica o no, como igual de dignos de respeto. La pieza compañera, en el módulo de disciplina y valores, va más a fondo en la versión cotidiana de tener una fe distinta en cada casa. Esta pieza es específicamente sobre las grandes fiestas de reunión.

El problema de la reunión de varios días

Lo que define a una gran fiesta religiosa o cultural es que, por lo general, no se puede partir en medio día limpio para cada quien. Es una estructura de varios días con un centro de gravedad, la cena de reunión, el día central, el encuentro de toda la familia, que no se deja partir tan fácil. No puedes darle a cada casa la mitad de una cena de reunión. La fiesta tiene momentos centrales que no se pueden dividir y que tienen que pasar en algún lado.

Esto cambia la pregunta de cómo repartir. Para un día festivo cualquiera, quizá puedas dividir el día. Para una gran reunión de varios días, lo que suele funcionar mejor tiene que ver con momentos completos y días completos, no con mitades.

Alternar los años es la solución más común para ese núcleo que no se puede dividir. Tu peque pasa la reunión central con un lado de la familia este año y con el otro lado el año que viene, alternando cada año. Así cada lado de la familia tiene a tu peque para la experiencia completa y real de la fiesta los años que les toca, en vez de un pedacito cada año. Le pide a cada casa aceptar que algunos años se va a perder el núcleo, lo cual cuesta de verdad, pero le conserva a tu peque la fiesta entera, porque vive una celebración completa en lugar de una partida en dos.

Repartir la temporada es otra salida cuando la fiesta abarca varios días o varios eventos. Tu peque pasa algunos días o eventos con un lado y otros con el otro, así que las dos casas alcanzan tiempo real dentro de la misma temporada sin que nadie tenga que alternar los años. Esto funciona mejor con fiestas que tienen varias reuniones distintas, no con las que giran en torno a un solo evento central que no se puede dividir.

La estructura correcta depende de la forma de cada fiesta, de las tradiciones de las dos familias y de lo que le dé a tu peque la experiencia más completa y real. El principio general es pensar en unidades completas que tengan sentido, reuniones completas, días completos, eventos centrales completos, en lugar de rebanar la fiesta tan delgadita que tu peque acabe viviendo un pedacito de todo y nada entero.

Cuando se junta la familia extendida

Una gran fiesta casi nunca es solo cosa de las dos personas que crían; es cosa de dos familias extendidas, dos pares de abuelos, tías, tíos, primos, toda la red de parientes que se junta para la ocasión. Esto es parte de lo que hace a estas fiestas tan significativas y tan complejas. A tu peque no solo lo comparten dos personas, sino dos familias extendidas que, cada una con razón, lo quieren para la reunión.

El replanteo que ayuda es el de la Aldea. Un niño con dos familias extendidas que lo quieren con ellas en la fiesta es un niño rico en pertenencia, no un niño partido entre dos bandos, a menos que los adultos lo conviertan en eso. Dos grupos de parientes contentos de juntarse alrededor de tu peque son una abundancia. La tarea de quienes crían es acomodar la estructura, alternando o repartiendo, para que tu peque viva esa abundancia en vez de quedar atrapado en una disputa por él.

Esto quiere decir que cada lado alcance su tiempo real con tu peque, con la estructura que mejor acomode, y que cada lado lo reciba con cariño sin hacerlo sentir que haber estado en la reunión de la otra familia fue una traición. Los abuelos y los demás parientes toman la pauta de quienes crían. Cuando enmarcas el tiempo de fiesta de la otra casa como algo bueno, le das a tu peque permiso de pertenecer por completo a las dos. Cuando se deja que la familia extendida trate la fiesta como una competencia, se pone a tu peque en medio de la tensión de un grupo mucho más grande.

La familia de fe mixta

Algunas familias separadas abarcan dos tradiciones distintas, donde las personas que crían vienen de, o ahora tienen, fes o trasfondos culturales diferentes. Aquí tu peque puede estar navegando no solo dos casas, sino dos conjuntos distintos de fiestas, y cada casa celebra las suyas.

Esto en realidad puede ser un regalo para tu peque, que llega a vivir y a pertenecer a dos tradiciones ricas, siempre que los adultos sostengan ambas como legítimas. Tu peque puede celebrar las fiestas de una tradición en una casa y las de otra en la otra, aprendiendo y perteneciendo en ambas, igual que lo hacen los hijos de familias de fe mixta que siguen juntas. El daño no son las dos tradiciones; el daño es que alguna de las casas le enseñe a tu peque que la otra tradición está mal o vale menos. Sostenida con respeto mutuo, una niña o un niño de una familia separada de fe mixta hereda una riqueza doble en lugar de una lealtad partida.

La estructura práctica sigue el calendario de cada tradición, con cada casa cuidando sus propias fiestas y tu peque incluido con cariño en las dos. Donde las fiestas de las tradiciones se empalman o compiten por el mismo tiempo, aplica la misma idea de las unidades completas. Y el trabajo más de fondo, como siempre, es que cada casa honre la relación de tu peque con la tradición de la otra casa en vez de socavarla.

Planea con tiempo, sostenlo con soltura

En todo esto, dos notas prácticas. Planea con tiempo, porque las reuniones de varios días con la familia extendida necesitan mucho más margen que un día cualquiera. Lo mejor es acordar con buena anticipación la estructura de alternar o repartir las grandes fiestas del año, idealmente como parte de la plática anual del calendario de días festivos que describe el módulo de calendarios, para que las familias extendidas puedan organizarse y tu peque sepa qué esperar.

Y sostenlo con la soltura suficiente para dejar que la fiesta sea alegre. La estructura existe para servir a la experiencia de tu peque, no para imponer una división perfectamente igual. Algunos años un lado se queda con más del núcleo; con el tiempo se empareja. Cuando puedes soltar la necesidad de que un solo año sea exacto en su justicia, a cambio de que tu peque tenga experiencias de fiesta completas y reales a lo largo de los años, le das mucho más que lo que le daría un arreglo rígidamente justo pero hecho pedazos.

La frase que te llevas

Las grandes fiestas religiosas y culturales son reuniones de varios días con momentos centrales que no se pueden partir limpiamente, así que se manejan mejor en unidades completas que tengan sentido, alternando la reunión central a lo largo de los años o repartiendo una temporada de varios eventos, en lugar de rebanar la fiesta en pedacitos. Cuando dos familias extendidas quieren a tu peque, el replanteo de la Aldea se sostiene: dos familias contentas de juntarse alrededor de tu peque son una abundancia, no una disputa, a menos que los adultos la conviertan en eso. Las familias de fe mixta pueden darle a tu peque una riqueza doble cuando ambas tradiciones se sostienen como legítimas. Planea con tiempo, por el margen que pide la familia extendida, y sostén la estructura con la soltura suficiente para que la fiesta siga siendo alegre, soltando la justicia exacta de cada año a cambio de experiencias completas y reales a lo largo del tiempo.

La gran fiesta conecta a tu peque con toda una red de pertenencia. Acomódala para que pueda sentirse rico en esa pertenencia, en vez de atrapado en una disputa por quién se queda con él.

Un niño con dos familias que se juntan a su alrededor en las fiestas es rico en pertenencia, no está partido entre dos bandos, mientras los adultos acomoden la abundancia en lugar de convertirla en una disputa.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.